Propósitos

Un domingo fui a conocer el Congreso de la Nación. Siempre lo había visto por fuera, pero nunca había explorado su interior. Como alguien que lleva muchos años trabajando en la recolección de datos para informar sobre la sociedad, entiendo la importancia de la imparcialidad en nuestras opiniones, tanto para el recaudador como para el informante. Esta es una norma de confidencialidad esencial en nuestra labor.

Me embarqué en la aventura de conocer ese palacio por dentro, para adentrarme en su estructura monumental, donde las opiniones de tantos argentinos se reflejan en las votaciones. Mi intención inicial era concentrarme en la historia del Congreso y todo lo que representa. Sin embargo, al pasar por el Salón Rosa y conocer su historia, seguido del imponente Salón Azul, no pude evitar quedar absorta por la conexión y la lucha de tantas mujeres que nos permitieron pasar de ser objeto a ser sujeto.

El Salón Rosa, donde las primeras senadoras se sentaron en 1952 en esplendorosos sillones de brocado europeo, fue un espacio diseñado para que las mujeres pudieran trabajar y reunirse. En aquella época, el sexo masculino nos veía como inferiores para dichos debates o para vincularse de manera igualitaria. Este salón nos ofrecía la posibilidad de correr ese obstáculo y enriquecernos con las diferencias, siempre enmarcadas en el contexto histórico.

Luego, al pasar al Salón Azul, mi mente explotó. La historia nos ubica a las mujeres con lealtad, riqueza y, sobre todo, con la libertad en su máximo esplendor. La lámpara creada por los hermanos Azaretto, cuya explicación me maravilló, es un símbolo de que el sexo femenino ha sido más que un simple símbolo de belleza estética asexuada e inferior en el marco histórico, según mi observación.

Esa mujer llamada Libertad. Y si miras hacia arriba, esa imponente lámpara está rodeada de 15 mujeres virtuosas ubicadas en el aro principal de la cúpula, mujeres fundamentales para el progreso y la sociedad. Entre las alegorías que representan se encuentran la cultura, la justicia, la ciencia, el comercio, la física, el arte, etc. Salí maravillada de mi subjetividad frente a todas esas mujeres representándome. La figura principal de la lámpara, imponente y sabia, custodiada por esos próceres que nos liberaron, representa a esa mujer llamada Libertad, acompañada de todas esas mujeres que hacen grande a la patria. Una lámpara confeccionada en 1906.
¡Qué pieza más majestuosa!

ROXANA GABRIELA CUETO
Coordinadora de Estudios de Mercado Freelance

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